“Dios ha creado dos géneros, no 60", cardenal alemán Gerhard Mueller critica al Papa
El papa Francisco durante su bendición Urbi et Orbi, en Plaza San Pedro. Foto: EFE
El más famoso teólogo católico viviente "aniquila" el documento papal de bendiciones a las parejas homosexuales. Su postura de rechazo refleja la creciente lucha interna entre progresistas y tradicionalistas en la Iglesia.
Julio
Algañaraz
jalganaraz@clarin.com
Vaticano,
corresponsal Clarín
25/12/2023
Uno
de los que opinó fue el más famoso teólogo viviente de la Iglesia, el cardenal
alemán Gerhard Mueller, 76 años, predecesor de Fernández en la Doctrina de la
Fe, puesto en el cargo por el fallecido Papa emérito Joseph Ratzinger en 2012 y
a quien el Papa argentino no le renovó su mandato quinquenal en 2017, tras
varios choques teológicos.
Mueller es el curador de la obra magna del Papa Emérito Benedicto XVI, y uno de los postuladores de que el gran teólogo Joseph Ratzinger sea elevado al título de Doctor de la Iglesia.
El
meollo del documento papal que está causando un gran jaleo en la Iglesia,
acepta la bendición de católicos que están en pareja “con una “persona del
mismo sexo”, pero estableciendo que no significa reconocer de ninguna manera
los matrimonios homosexuales.
El
cardenal Mueller mueve la cabeza en señal de reprobación y destaca que era
imaginable que el nuevo documento vaticano produzca caos y desorientación.
El
papa Francisco saluda al cardenal Gerhard Ludwig Mueller durante un encuentro
pre-navideño con la Curia Romana en 2015. Foto: L'Osservatore Romano Imagen
Mueller: "Dios ha creado dos géneros, masculino y femenino"
“Dios
ha creado dos géneros, masculino y femenino, y no 60 géneros”, Afirma Mueller,
y esto eleva dudas y contestaciones a la estructura doctrinal aplicada en el
último documento sobre los trans, firmado por el cardenal Víctor Fernández con
el imprimatur del Papa Bergoglio, la semana pasada.
Mueller
explica los errores y puntos débiles del texto que han contestado ya algunas
importantes conferencias episcopales como la polaca.
El
recuento de las posiciones está en pleno desarrollo. La Conferencia Episcopal
alemana, que guía al ala progresista mundial, aprobó el documento. También el
importante arzobispo de Chicago, el progresista Blase Cupich, envió un mensaje
a los dos millones y medio de feligreses de la arquidiócesis en el que afirma
que la Iglesia necesita “una actitud pastoral hacia las personas que se
encuentran en situaciones irregulares, incluidas las relaciones entre personas
el mismo sexo”
El documento del argentino Fernández, según Mueller cancela todas las enseñanzas de los anteriores pontífices y sostiene que es lícito para cualquier sacerdote bendecir no litúrgicamente sino privadamente a las parejas que viven su sexualidad fuera del matrimonio, comprendidas las parejas del mismo sexo.
“Se
pide si los fieles están obligados a aceptar esta nueva enseñanza y si el
sacerdote está autorizado a celebrar esta bendición privada de una nueva
invención".
El cardenal Mueller, que es considerado el más grande teólogo de los tiempos modernos, talante conservador, se pregunta si además el obispo diocesano puede prohibir estas bendiciones si se verificaran en su diócesis.
“Fiducia supplicans” ha producido “un salto
doctrinal”
“Se
puede hablar de desarrollo de la doctrina si la nueva explicación está
contenida, al menos implícitamente, en la relación y sobre todo no contradice
las definiciones dogmáticas”.
“No
es este el caso”, se responde. Quiero decir que estas innovaciones no pueden ir
más allá de lo que ha sido revelado a los Apóstoles como Palabra de Dios. No
hay textos bíblicos o de los Padres o de los Doctores de la Iglesia o
Documentos precedentes del Magisterio en apoyo de las conclusiones de este
procedimiento”.
El
cardenal Mueller recuerda que la Congregación para la Doctrina de la Fe en
marzo de 2021, menos de tres años atrás, negó categóricamente la posibilidad de
bendecir estas uniones.
“Para
las bendiciones debe haber consonancia entre las mismas y las enseñanzas de la
Iglesia”, dijo.
El
cardenal Mueller recuerda que la Congregación para la Doctrina de la Fe en
marzo de 2021, negó categóricamente la posibilidad de bendecir estas uniones.
Foto: AP
Aquel documento de 2021 fue firmado por el cardenal español Luis Francisco Levada Ferrer, sucesor de Mueller en la Doctrina de Fe y predecesor del argentino Fernández, llegado hace poco al dicasterio que por siglos fue el más importante de la Iglesia, desde la antigua Inquisición a la era moderna, que tiene a su cargo la defensa de la “buena doctrina” y de la disciplina, lo que incluye toda la ardua cuestión de los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia.
Según
Mueller, quien desde que el Papa argentino no le renovó su condición de
Prefecto de la Doctrina de la Fe no ha recibido ningún otro cargo oficial por
parte del Papa argentino, para poder aceptar las bendiciones de situaciones al
Evangelio, el nuevo documento “propone ampliar el concepto de bendición para ir
mas allá de los sacramentos y poder acompañar el camino de quien vive en el
pecado”.
En
cambio “para una bendición la Iglesia no ha puesto nunca las mismas condiciones
morales requeridas para recibir un sacramento".
En
una entrevista a la vaticanista de “Il Messaggero”, Franca Giansoldati, el
teólogo alemán afirma que “la Iglesia puede agregar nuevo sacramentos a los
existentes, pero no cambiar el significado de manera tal de banalizar el
pecado, sobre todo en el clima cultural que trae en engaño también a los
fieles”.
El
cardenal Mueller es un crítico del Papa que siempre negó participar de las
conspiraciones y las acciones contrarias a Francisco de los grupos
tradicionalistas y conservadores. Mueller fue en su juventud un alumno del
peruano Gustavo Gutiérrez, el autor de un notable libro que selló a todo un
movimiento, la Teología de la Liberación, castigado duramente por la
congregación de la Doctrina de la Fe en la época de Joseph Ratzinger.
Por
esa experiencia no pasó el Papa Francisco, que era crítico de los teólogos de
la liberación y que en cambio adhirió a la Teología del Pueblo, una alternativa
“nacional y popular” de matriz argentina, elaborada sobre todo por jesuitas.
El
cardenal Mueller defendió en el Vaticano la ortodoxia de las ideas y enseñanzas
del peruano Gutiérrez y logró que no fuera castigado como otros teólogos de la
liberación que recibieron duras condenas de Joseph Ratzinger, histórico titular
la Doctrina de la Fe durante el pontificado de San Juan Pablo II, su predecesor
en el pontificado.
Como
se ve, mucha historia y grandes personajes se entrelazan en torno a las
actuales polémicas en torno al nuevo documento pontificio sobre las bendiciones
a parejas católicas del mismo sexto.
El
cardenal Mueller sostiene que “no hay ninguna base para este nuevo uso en lo
textos bíblicos ni ningún precedente declaración del Magisterio”.
“Ni
los textos ofrecido por Papa Francesco dan una base por este nuevo tipo e
bendiciones. Ya las bendiciones según el ritual romano permiten bendecir a uno
que vive en el pecado. Y este tipo de bendiciones pueden ser aplicadas sin
problemas con quien se encuentra en una cárcel o en una comunidad de recuperación,
como dice Francisco”.
Pero
según el cardenal “estas nuevas bendiciones pastorales van más allá de lo que
dice Francisco porque con ellas se podría bendecir también una realidad
contraria a las leyes de Dios, como una relación extraconyugal”.
Mueller
agrega que “es siempre arriesgado inventar nuevos términos contrarios al uso
lingüístico corriente”. “Esta aproximación lleva a ejercicios de poder
arbitrarios. En nuestro caso la bendición tiene una objetividad propia y no
puede ser redefinida para adaptarla a una intención contraria, lo que seria
arbitrario”.
“Se
note --enfatiza el teólogo-- que aquí no son bendecidas solo las personas
pecadoras, sino que, bendiciendo a una pareja es bendecida la relación
pecaminosa misma. Dios no puede enviar su gracia a una relación que se le opone
directamente y que no puede ser ordenada hacia él”.
“La relación sexual extraña al matrimonio, en cuanto relación sexual no puede acercar el hombre a Dios y no puede ser, por lo tanto, abierta a la bendición”.
La
conclusión es que “si una tal bendición tiene lugar su único efecto sería el de
confundir a las personas que la reciben y que asisten a la bendición, inducidas
a creer que Dios haya bendecido lo que no puede bendecir”.



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